Más que sueños, han sido intenciones. Los sueños, como decía Calderón de la Barca, sueños son. Están para no cumplirse nunca. Las intenciones, al contrario, tienen una razón de ser, una probabilidad más o menos alta de materializarse. Eso sí, una intención puede convertirse fácilmente en un sueño.
Cuando era una niña, ya en mi más tiernísima infancia (prácticamente desde mis primeros recuerdos), quería ser pintora.
Desde el principio mostré cierto talento para las artes plásticas y a mí me encantaba dibujar todo aquello que me rodeaba o todo lo que surgía de mi imaginación. Aprendí rápido a plasmar con bastante realismo (para mi edad, claro está) formas y volúmenes. Mis padres (a petición mía) me apuntaron a clases de arte en el colegio al cumplir los siete años. Fui durante dos. ¿Por qué no continué? Digamos que entré en crisis
No había progreso, a veces, incluso, me aburría. Me limitaba a copiar un modelo de papel o a imaginar alguna vez y cuando le pedía al profesor probar con el óleo se negaba, argumentando que era demasiado pequeña. ¿Demasiado pequeña para qué? ¿Para coger un pincel? Me molestaba muchísimo, me daba la sensación de que él no me consideraba buena para eso. Así que lo dejé. A partir de entonces seguí dibujando, pero sin tutor. Creo que habría sido más adecuado en ese momento un estudio de arte, más profesional. Las actividades en el colegio parecían simples elementos distractores, sin más función que la de mantener ocupados a los críos durante unas horas. No recuerdo haber aprendido gran cosa en esos dos años de clases. Sólo copiaba y copiaba y llenaba con mis dibujos blocks y más blocks. No aprendí técnica. A pesar de todo, recuerdo sus clases con mucho cariño.
Los adultos contribuyeron de modo decisivo a que el arte no llegara a ser para mí una forma de vida, sino sólo una afición, una actividad secundaria para el tiempo de ocio. Siempre que me preguntaban: "¿Qué quieres ser de mayor?", yo respondía: "Pintora". Y la reacción era siempre la misma: una risotada boba que me ponía enferma: "Pero niña, si de eso no se puede vivir, no tiene futuro, ¿de qué vas a comer?". ¿Qué clase de adultos pueden decirle eso a un niño? Yo siempre replicaba: "¿Y por qué no? Yo quiero ser pintora, hay muchos pintores en el mundo". A la gente le resultaban adorables las pretensiones artísticas de una mocosilla, sin darles más importancia de la que le daban a la petición de un juguete o a la rabieta por unos dulces. A mí me creaban un profundo desasosiego esos comentarios, porque no entendía ese afán adulto por desilusionar mi alma infantil.
Así, poco a poco, en un entorno hostil al arte y de escasa sensibilidad, dejé de considerar mi talento como algo útil. Dibujaba porque me gustaba, me hacía sentir paz interior. Los niños de clase admiraban mis dibujos y me hacían encargos
: "dibújame un coche", "dibújame un perro", "dibújame una casa...". La profesora también se sorprendía a cada dibujo y mis notas en la asignatura siempre fueron sobresalientes. No obstante, ella se inclinaba mucho más por otros dos niños de clase que también eran hábiles con el lápiz.
En los últimos cursos del colegio, a los 12 ó 13 años, algunas de mis amigas se apuntaron a las clases de dibujo que yo abandoné de niñita. Qué petardas. En alguna ocasión fui a verlas y, tras cinco años, el profesor me recordaba perfectamente y me decía: "No sé por qué dejaste de venir, tú dibujabas muy bien para tu edad...".
Ya a los 14 años, en el instituto, conocí a una chica cuyo padre tenía a un pintor entre sus amistades más íntimas. A ella le fascinaba mi facilidad para el dibujo e insistía en que debía recibir apoyo y perfeccionar. El amigo de su padre tenía un estudio de arte cerca de mi casa, para más inri. Así que, cuando cumplí los quince, me apunté. Fui tres años. El último coincidió con una explosión de rebeldía adolescente y casi no fui. En ese estudio sí aprendí, aunque debí continuar. Lo dejé al empezar la carrera. El ambiente en las clases no me agradaba mucho porque no conocía a nadie y por mi carácter difícil en esa época. Artísticamente había momentos maravillosos, por ejemplo, las tardes que tocaba modelo natural eran fantásticas. Me hacían sentir una verdadera artista.
En el estudio me di cuenta de lo mal que se me daba el óleo. No me gustaba nada. Quizá fuese por la experiencia de la infancia, pero cuando cogí un pincel por primera vez me di cuenta de que aquello no era para mí. De entre todas las técnicas pictóricas, el óleo es la más conocida y la más practicada, pues es relativamente sencilla. La pintura es más libre e interpretativa que el dibujo, pero a mí me encantaban la sanguina, el carboncillo, el lápiz... Mucho más que el óleo. Y, otra vez (aunque ahora al contrario), me molestaba que el profesor me obligase a pintar cuando yo sólo quería dibujar y, ¿qué interés puede haber en hacer algo que no te gusta en tus momentos de ocio? Entiendo que hay que tocarlo todo, pero aquello para mí era una afición. También allí realicé escultura por primera vez y me agradó mucho.
Tras dejar el estudio por la carrera (aunque ahora sé que podría compaginarlo a la perfección) mi contacto con el dibujo y la pintura se redujo muchísimo. El óleo lo abandoné definitivamente, así que llevo más de cinco años sin coger un pincel. Dejé, incluso, de dibujar por bastante tiempo. Al final volví a ello, pero otra vez por mi cuenta.
Podría haber elegido un bachillerato artístico (aunque para qué, si la carrera de Bellas Artes no se impartía en la Universidad de Zaragoza; ahora por lo menos se puede estudiar en la de Teruel), pero mi mentalidad había cambiado desde la niñez. No consideraba mi habilidad como algo que pudiera participar activamente en mi futuro. Yo pensaba: "Estudiaré otra cosa, aprenderé algo distinto, de todos modos, la capacidad para el dibujo siempre va a estar ahí". Por eso elegí el bachillerato científico, entre otros motivos que abordaré en la próxima entrega de mis sueños profesionales frustrados: la literatura.



Buenas!
Solo queria decirte que mas o menos, tengo unos 600 comentarios entre todas las entradas de mi página, pero la verdad es que el tuyo ha sido uno de los mejores y que con más ganas he leido.
Estupendo post, el mundo se ha perdido a una gran pintora pero seguro que ha ganado a una gran... (aun no lo se)... biologa? (no creo, no se estudia en Zaragoza)... geologa tal vez??!
A todo esto, creo que debemos rondar la misma edad y ser de la misma ciudad ;-) Si algun dia me ves, no me hables de mi blog ehh, q corte!!!
Un beso
hola!! No se cómo he llegado a parar a tu blog jeje pero he empezado a leer tu historia y al principio era como si estuviera leyendo la mia propia. El final evidentemente cambia. Yo desde muy pequeñita siempre he querido ser pintora, y cuando exteriorizaba este sentimiento, recibia la misma actitud por parte de los mayores que tu misma has sabido plasmar excelentemente en este post, a pesar de que no les pasaba desapercibido un cierto "talento". Todo esto también me hizo abandonar la idea de realizar la carrera de bellas artes como posteriormente abandone también la idea de hacer la de filosofía por los mismos motivos. Muchas veces los mayores no son conscientes de lo que repercuten en nuestra vida con sus inocentes palabras. Yo tambien me apunte a clases de "pintura" (en realidad lo único que hacia era pintar escayolas)y también el profesor me decía que era bastante buena para eso. Pero limitaba mis horas en la clase a pintar escayolas, y eso no me llenaba. En contra de mi voluntad, mis padres me apuntaron a otras cosas, como mecanografía, informática...no me preguntaron si era realmente lo que yo quería, y no, no lo era. Ahora tengo 16 años, pero nunca he abandonado mi afición por el dibujo y la pintura ni en definitiva por las artes plásticas, siémpre he seguido practicándolas por mi cuenta. Hace un año que me apunté a pintura para aprender algo de técnica con el óleo y se me da mejor de lo que yo creía, a mi parecer es bastante fácil. Y la verdad es que me alegro de que todo haya sido así, sé que ese "talento", "afición" o como quieras llamarlo siempre estará ahí, y siempre me apasionará. Eliga el camino que eliga no va a desaparecer y seguiré practicándolo. No es mi intención ser una profesional, ni mucho menos, tan sólo deseo pasármelo bien en mis ratos libres con algo que me gusta, porque como tu has dicho, ¿para que hacerlo en algo que no te gusta?? Tengo casi 17 años y aún me queda mucho por aprender de todo, pero si algo he aprendido es que las opiniones de los demás no deben influir demasiado en tí ( x no decir nada) aunque sea de tus seres más queridos. Pueden aconsejarte, pero tú debes obedecer a tu propio instinto (así es como yo lo veo). Si te gusta no abandones nunca tu afición y sigue practicándola, por tu cuenta o con alguien que te guie, pero no la abandones nunca. Y...no dice tambien Calderón de la Barca que toda la vida es sueño? Pues a parte de seguir soñando, un@ tambien ha de intentar cumplir sus sueños, si no...Para que se vive?
Un saludo y muchos besos
pdata: te he agregado a mis amigos para así poder leerte a menudo, espero que no te importe, si te importara házmelo saber. Besos de nuevo!!
http://www.lacoctelera.com/ak-viejalocacongatos
Gracias, Borja y Profanadora...
Por cierto, Borja, efectivamente, estudio Geología (y tengo 23 años). ¿Eres de Zaragoza? Don't worry, soy muy mala para las caras, no te reconocería ni aunque me dijeras que eres tú, jeje. De todos modos, no tengas vergüenza por tu blog, escribes cosas muy bonitas, cosas que gustan, así que, más que vergüenza, siéntete orgulloso. Y sigue así.
Profanadora, me alegro de que el artículo te haya tocado la fibra. Desde luego, tienes mucha razón. Jamás hay que dejarse influir por los comentarios de los demás, pero cuando se es niñ@, se tiene la mente frágil y se es vulnerable a las palabras, mucho más que un adulto.
Tú estás muy a tiempo de estudiar Bellas Artes si te gusta, si crees que destacarás, si es lo que te llena sobre todas las cosas. Yo a veces me arrepiento de no haberlo hecho y, probablemente, lo intente algún día.
Besinhos from Anita Bokeron.
y x cierto, cuando quieras echamos una partida al ajedrez ;-)
De nada Borja, jeje, lo siento por haberlo puesto así ;oP jeje, ya lo he cambiado.
Pues sí, trabajo en TelePizza (podría ser PizzaHut, ¿por qué no? ¿Cómo lo has sabido? ¿Habrán sido los colores de la foto de la pizza? Jaja), no quería decirlo por no hacer publicidad barata, jeje. No te digo en qué local trabajo porque hay que mantener el anonimato, jaja.
¡Ah! Si sabes jugar al ajedrez yo no soy rival, que mi juego es bastante pésimo, jeje. Pero vamos, tengo intención de mejorar con clases, de hecho el ajedrez es otra de las frustraciones de las que me quiero resarcir, jeje.
Besinhos from Anita Bokeron.
juancho
Me haces un favorcillo x fa???! puedes borrar el comentario de un poquito mas arriba, en el q sale mi nombre y apellido?!?!?! q sino en google cuando pongo mi nombre aparece esta pagina y la enlaza con la mia...
Muchas gracias! un besazo!!!! y a ver si me paso x aqui un dia de estos y hablamos!
Bien, Borja. Ya está borrado.
hola¡¡¡
llegue a tu flog, por q queriA ina miagen q expresara como me seino,
y puse en google razoz frusrados, y tu aparecise en la obciones,
me intereso leer tu hisoria, por q se parece a la mia, bueno al menos iene algunas coasas en comun, solo q mi hisstoria, es solo q la mia sta llena de indiferencia, mi familia nunca me a apoyado, y no creen q tenga talento, y nisikiera me ahn dado la oportunidad de demostrarles lo contrario, pero yo sigo insistiendo, y creo q tu deberias de haver lo mismo, nunca te rinads no dejes de hacer lo q e gusta¡¡¡